De las bicicletas eléctricas a un ecosistema de movilidad sustentable

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Pablo Joaquim, Jefe de desarrollo de Nuevas Tecnologías en Mirgor, cuenta cómo nació el proyecto de las bicicletas eléctricas Qüint. Una apuesta constante a la innovación y el desarrollo sustentable.

A partir del desarrollo de la bicicleta eléctrica, nació la idea de tener un roadmap de productos de movilidad”, cuenta Pablo Joaquim, jefe de desarrollo de nuevas tecnologías de Mirgor.

En el último tiempo, la movilidad sustentable crece notablemente a partir de la adopción a nivel global de las bicicletas eléctricas, que se ofrecen como una opción de transporte más eficiente y respetuoso con el medio ambiente. Con esa idea en mente, la marca argentina Qüint, parte del grupo Mirgor, lanzó su línea de bicicletas eléctricas. Con una autonomía de hasta 60 km. con pedaleo asistido y una velocidad de asistencia de 25 km/h, las e-bikes de Qüint se destacan por su diseño, y funcionalidades como una batería desmontable que permite la carga sin necesidad de mover la bicicleta. Adicionalmente, se desarrolló una aplicación para celulares llamada “Qüint Mobility”, que permite a los usuarios sincronizar su smartphone con la bicicleta, y recibir constantemente actualizaciones de software y nuevas funcionalidades. Por ejemplo, a través de la aplicación, los usuarios pueden acceder al manual de usuario, bloquear o desbloquear el motor, y verificar el estado de carga de la batería, entre otras cosas.

Roadmap sustentable

Para el proyecto de la bicicleta eléctrica el equipo de Qüint trabaja bajo la órbita del área de Innovación y Desarrollo de Mirgor, pero interactúa permanentemente con los equipos de gestión de proyectos, logística, y compras. “la innovación está en el ADN de Mirgor, y hay un gran expertise ligado a la industria automotriz, eso nos permitió contar con las herramientas necesarias para crear valor en estos productos”, dice Joaquim.

Para los ingenieros, el desafío era sustituir la oferta actual de bicicletas eléctricas importadas, por un producto propio con diseño con mayor calidad fabricados en la Argentina. “Diseñamos el cuadro, la batería, el controlador y todo el ecosistema, poniendo al usuario en el centro”, explica.

Según cuenta, en la primera etapa el foco estuvo puesto en los controladores, sensores, y en incorporar servicios como conectividad en la nube. ”Luego encontramos que podíamos aportarle valor a la batería con desarrollo tecnológico”, dice.

Así fue que el equipo de ingeniería decidió introducir el cargador dentro de la batería para evitar que el usuario tenga que llevarlo aparte. El paso siguiente fue idear un ecosistema de carga, que inicialmente consiste en reemplazar las baterías de los usuarios por nuevas, y reciclarlas, a diferencia de los modelos importados cuyas baterías no tienen remplazo y provocan un daño considerable al medio ambiente. “La batería no se descarta y se tira sino que tienen una nueva vida en un nuevo producto”, explica. “A partir de ahí empezamos a trabajar en un ecosistema de productos, que es nuestro roadmap para los próximos años”.

El incremento post pandemia del uso de medios de transporte alternativos orientados a la micro movilidad como el monopatín y la bicicleta eléctricos, le dio el impulso necesario al equipo de Mirgor para pensar en ampliar el portfolio de productos eléctricos.“El desafío con el monopatín eléctrico es la parte mecánica que es compleja, pero una vez que genere impacto en el mercado, tenemos varios desarrollos en carpeta hasta 2029 relacionados a la movilidad sustentable”, cuenta.

Por lo pronto, ya están trabajando en ampliar la oferta de e-bikes con rodados de mayor tamaño, y no descartan ampliar alianzas estratégicas con proveedores locales. No obstante, señala que “todavía faltan regulaciones, y eso hace que cualquiera pueda importar un producto chino de baja calidad y competir con nosotros. Es importante que la Argentina pueda asegurar un estándar de calidad para este tipo de productos”.

Mientras la movilidad eléctrica gana adeptos en la Argentina, Joaquim dice que “la idea es acompañar esa reconversión de los usuarios, que puedan utilizar vehículos eléctricos pero de una forma más eficiente que la que tienen actualmente”.

En ese sentido, dice que “a diferencia del monopatín, los usuarios relacionan más a la bicicleta eléctrica con un ciclomotor, pero sin la barrera de tener que patentarla y sacar una licencia para conducir”. Y remarca: “Ahí hay un mercado prácticamente inexplorado al que queremos llegar”.